Apoyas una taza, cortas verduras, dejas las bolsas de la compra, preparas el desayuno, limpias después de cocinar y, probablemente, vuelves a utilizarla unas horas más tarde. La encimera es una de las partes de la cocina con las que más contacto tenemos y, sin embargo, muchas decisiones se toman mirando únicamente una fotografía.
Visitar una exposición de encimeras en Madrid permite valorar algo que las imágenes no pueden reproducir del todo: cómo se siente y cómo se comporta una superficie cuando la tienes delante.
El color es solo el principio
Es normal empezar por ahí.
Blanco, negro, beige, gris, madera, piedra…
Pero una encimera no debería elegirse únicamente por color.
También importan el acabado, la textura, el grosor visual y la relación con los muebles y el revestimiento.
Una encimera clara puede aportar luminosidad. Una oscura puede generar contraste. Una superficie con vetas puede convertirse en el elemento protagonista.
El resto de la cocina debe acompañar esa decisión.
Mira las piezas desde diferentes distancias
Cuando tienes una muestra pequeña delante, puedes concentrarte demasiado en los detalles.
Aléjate.
Mírala como si estuviera instalada.
Acércate otra vez.
Comprueba cómo cambia la percepción.
Este ejercicio resulta especialmente interesante con materiales que imitan piedra o mármol, porque el dibujo puede adquirir una presencia completamente diferente cuando aumenta la superficie visible.
La isla merece un análisis especial
Cuando existe una isla, la encimera adquiere todavía más protagonismo.
Es una superficie que se ve desde diferentes ángulos y puede convertirse en uno de los puntos centrales de la vivienda.
Por eso, en estos casos conviene valorar especialmente el dibujo, la continuidad visual y la relación entre los diferentes planos.
La encimera deja de ser únicamente una superficie de trabajo y empieza a formar parte de la arquitectura interior.
Para terminar, cabe mencionar que una exposición de encimeras en Madrid permite hacer algo que resulta difícil conseguir mirando únicamente un catálogo: observar las superficies a escala real, comparar acabados, tocar texturas y comprobar cómo se relacionan con diferentes muebles y revestimientos.
La encimera será una de las partes más utilizadas de tu cocina. Por eso merece que la elección se haga con los ojos, pero también con las manos y pensando en cómo vives realmente el espacio.



